Claudia,

No pude ni siquera avisarte el viernes de mi incauta ausencia que dudo mucho hayas extrañado. El tiempo desvaría mucho en consecuencia del entorno, tanto posicional como amical, el tiempo es relativo. Me di cuenta que ya eran las 8.00pm o alrededor, cuando una amiga, misteriosamente no la que suponia acompañar ese dia, me dio cuenta de la hora pero magistralmente me dijo "cuando usted guste" a lo que pregunté "¿gusta ahora dama de suave piel, delgada figura, encantadores ojos y garganta lastimada?" simplemente asintió con la cabeza.

Nos despedimos de los compañeros que aún querian quedarse y bajamos al estacionamiento, prendí el carro y me di cuenta que ya todos estaban bajando tambien, sospeche que era la ausencia de la señorita, que en ese entonces ya estaba a mi costado luchando con el aire acondicionado que pude apagar antes que se apague su voz, lo que los habia hecho retirarse, supongo envidiandome celosamente y nadie a ella, supongo vuelvo a aclarar.

Ella vive por un lugar que no te pienso contar, ella me guiaba, yo era sus manos al volante, sabía manejar me dijo, pero quería que aprendiera como llegar a su casa, cosa casi imposible debido a mi infinita distracción, solo me acuerdo de una avenida llamada Madrid, pero hasta ahi queda la descripción del lugar. Al frente de su casa habia un parque, yo miraba un auto antiguo de colección, rojo, de los años 60's pseudodeportivo y ella me invita un café, lugubremente se deslizaba el frio, yo habia fumado aunque no hubiese llovido y de eso recién me percato ahora y me entra una sensación de descontrol que pasaré por alto.

El café era negro, el de ella, le ayudaba a su garganta, el mio no tanto, pero servia para acompañarla y no maltratarme hepáticamente, cuestión que pienso preguntarle en estos días. Ella describia ligeramente su vida, no habiamos hablado mucho antes, preguntaba algunos parametros y variables de la mía pero yo era muy sutíl al describirlos muy práctico como siempre lo he sido. Supongo que le incomodó un poco, me lo demostró al quedarse callada y mirar el remolino que se formaba en su café por consecuensia del movimiento cíclico de la cucharita de plata que tenía sujetada tenazmente con el meñique y el pulgar, yo lo intenté, derramé el café porque para esto tambien soy distraido y torpe, ella rió y se levantó a limpiar, intenté adivinar en cual de todos los cajones que veía por primera vez estaban las servilletas y como la mayoría de veces, no atiné. Después de limpiarme, reirse y burlarse de mi, le hechó la culpa a su garganta, culpa validera, para que a parir de ese momento, sea yo el que dirijiera de manera autoriataria pero solitaria la conversación. Así cumpli su imposición, la hacía reir ya no con el café que ya no tenía pero ella si y luego pasamos a su sala, momento vital de la tarde porque estaba cansado de estar sentado, me apoderé inmediatamente del sillón de 3 piezas y antes de recibir el permiso me heche, seguí haciendola reír, me senté ella se acercó fue un momento medio intenso en el cual decidí marcharme, le dí gracias por el café, jugué un rato con su mano qué me habia prestado, para q no tenga frio en mi viaje a casa me dijo. la seguré a la mía por unos minutos y me despedí. No tengo mucho frío en las manos pensé.

Manejé queriendo volver hasta que dejé el carro en mi cochera y subí a saludar a mi mamá que ya estaba preocupada, fue ahí cuando dejé de querer regresar así no supiera bien como, y eso era quizá lo que me impedía salir hacia ella.

...escribiré después...

Cuidate

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Claudia,

(viernes 3 de mayo del 2009 23:00 hrs)

...habrás olvidado quizá que aún quedó pendiente la continuación de mi relato, pues mi hidalgo fin de semana no concluyó cuando tomé un libro y me heché a descanzar.

Sobresaltado, relajado por la nueva posición corporal y distraído, esta vez por algo que casi ni me dejaba escojer que libro debia leer aquella noche, me acuerdo que escojí: "Un día de cólera" obra de literatura ligéra, simple como una secuencia de suma de entidades numerales enteras, de fácil entendimiento pero nociva cantidad de nombres, que logra comparar "Vida y destino", esta obra que me proporsionó mi admirable jefe lector asiduo como ya lo describí anteriormente.

Pero esa sensación de salir, parar un taxi y gritarle "a donde derramé un poco de café maldita sea!" Hubiese sido la segunda vez que un taxista me tílde de orate y porque no, me falte al respeto.

Así q llaves y billetera en mano, tomé mi libro y me puse a leer, castigado, casi terminé el libro, de secuencia rápida vale redundar. No tenía ni idea de como regresar a la casa de esta niña que tan sutilmente me habia obligado a llevarla a su casa, porque ya no nos correspondía seguir en una mesa de discuciones económicas, no me acuerdo que música puso, ni si kiera si puso musika o no, total ella no habia indagado en mi CD del auto, como para interesarle la música que yo escuchaba, supuse. Cerca de las 3 de la mañana cuando ya me faltaban pocas hojas por leer, mi celular, el movistar, timbra de manera descontrolada y muda, solo vibra se estremece y cae, lo levanto, contesto y me responden. "estoy afuera de tu casa, sal inmediatamente" me puse un polo manga larga, un short y sandalias, bajé, confié en la tenacidad del sueño de mi madre y abrí la puerta, descontrolada una ex-enamorada, en auto, suplica mi compañia para ver las estrellas como las vimos en una playa muy sureña, a lo q respondo, "yo no pienso manejar hasta allá" esto le quita un poco el estress de su voz y propone melancolicamente " solo hasta cieneguilla " subo a bajar mi licencia de conducir y billetera y emprendemos viaje, dejo una nota, que es suficiente explicacion para apasiguar la preocupación de mi madre, "salí con .... ya regreso".

Recomiendo un cambio de aceite y afinamiento de motor, porque no es mi usual tembladera la que está haciendo que se apague 2 veces seguidas el carro, quizá si, quizá es el frío. Manejo pero no olvido el libro y obligo la lectura del mismo a la niña que esta a mi costado, todavia un poco tensa, usted sabe, para que se le quite un poco el no sé qué. Así lo hace, se equivoca mucho, pero paso por alto todos los errores que ella ni siquiiera persive por el estado en el que está. Con cautela llegamos a Cienegüilla y un poco de miedo a la oscuridad, ella me ayudaba mucho con eso. Me da indicaciones y entramos a un condominio, he sido chofer hoy y me gusta sé seguir indicaciones y me gusta, me dije a mi mismo. Me cuenta, cerrando el libro, que baje el espejo y presione el boton para abrir la cochera, le digo, q va a hacer bulla y vamos a molestar el sueño sagrado de algunos, pero le da igual y ella lo hace, tan caracteristico en ella que me asusté.

Propuso, bajar del carro con dirección a la sala, me negué, pero acepté. salí del carro y hacia mucho frío, tanto que las estrellas parecían copos de nieve que caian y no caían.

...escribiré después...

Cuidece.

....

Claudia,

Esa noche, no se desplegaba sobre la luna una aureola de nubes, tan caracteristico de el cambio de estación que estabamos pasando, con eso de el equinoccio lunar, me inquieté viendo los copos inmóviles y parpadeantes, el frio aumentaba mi distracción, me puse a pensar luego que ella, me quitaba la quietud jalandome de un brazo hacia adentro de la casa, ahí me puse a pensar que una muerte más en mí puede ser probablemente de hipotérmina, me encanta el frio, hasta el punto de disfrutarlo, pero soy manso y llebable a pesar de mis 80 kilos de peso.

Entramos en una sala. apartada totalmente de la casa, que no era grande, pero vestía muy bonito, era de esperar puesto que ella es arquitecta y diseñadora, el exterior perfecto como el interior. Me habia hablado alguna vez, ahora lo recuerdo, de una casa en Barranco que pensaba comprar cuando tenga algo de plata y que iba a decorar y arreglar para que ella viva y si yo quería tambien, yo le mostré mi entusiasmo al querer pasar el resto de mi vida en ese lugar, nos conocíamos hace poco menos de 4 años, ella se había alejado de mi por casi 2 años y sigo sin saber exactamente cual fue el motivo pero se fue, cuando la volví a ver, ella estaba tartamudeando, despues de 2 veces más que nos encontrabamos difícilmente para ella era superar mi presencia, hasta que saliendo de de una de esas reuniones donde habiamos hablado poco, casi nada, después de que había ido a su casa más de 4 veces para ayudarla a hacer unos planos y quedarme dormido en su cama, mientras acababa sus maquetas que yo no podía ayudar, por mi torpeza, después incluso de todo eso ella tenia la necesidad de disculparse y no sé porqué. Ella lagrimeaba y me admiraba, yo la contemplaba pequeña, dósil, delgada, no temblaba simplemente porque era verano, sino ya la hubiese abrazado y abrigado como esa noche de copos de nieve estáticos. El frio nos atacó a los 2, ella vestia una falda larga, un camison y temblaba, yo la abrazaba, piensa muy erróneamente si cree que me puede engatuzar y hacer que regrese con ella, despues de su infantil desición 6 días después del primer beso y fundamento mudo de nuestra relación. Creí advertirle con mi sonrisa eso, pero ella no lo sabía, lo descubrí esa noche.

...escribiré después...

Cuidece.

...

Claudia,

Que después de ya no sentir tanto frio recien serían casi las 4 de la mañana, nos quedaba poco tiempo, a ella le quedaba poco tiempo, ya no hacia frio, ella ya temblaba poco, su infantil comportamiento me hizo recordar las constelaciones que ella misma me había enseñado, la ursa minor, que por el sur, se nos hizo tan dificil encontrar, ahí, desde la sala también. ¿Qué es lo q habrá pensado, qué habrá supuesto de mi disponibilidad? Yo pensaba en la chica que había llevado a su casa 5 horas antes, y qué quizá ella tambien esté despierta, espero que no porque las pastillas q le debieron dar para la garganta de hecho la hicieron dormir, aunque de vez en cuando pudo despertarse pues la garganta es organo fundamental para conciliar el sueño.
Pensando callado sosteniendola callada, se me comenzaron a adormecer el brazo y la pierna del lado izquierdo, para mi mala suerte lo comenté. ella sugirió recostarnos, mi espalda me mataba también pero eso no lo comenté, hubiese sido peor. Despues de un tiempo de tranquilidad y silencio, ella rompió todo, todo lo que yo había fabricado, la tranquilidad, el silencio, se levantó, dio media vuelta y atrevidamente sucedió.

Minutos luego me alejé y traté de elavorar desesperadamente mi tranquilidad y tiritando, mi siliencio. No pude.

Ella aún recostada trataba de aliviar mis inquietudes, consolandome en la oscuridad y sugiriendome que no pensara, que no pensara en nada, el frío me hacía temblar de manera antártica con inmensas amplitudes y descordinadas frecuencias, su culpabilidad que ciertamente ya la comenzaba a sentir no tenía frío, maldita falda, incomoda blusa, la busqué otra vez en la oscuridad, sabía q seguía recostada. impuse mi silencio y mi tranquilidad se la hice notar de inmediato.

Cuando comenzó a salir el sol majestuosamente pero que atolondraba mi vista, ya que los lentes los habia dejado en la mesita de... me dediqué a sentarme y a explicarle mientras dormía que nada de lo que había pasado en la oscuridad hubiera podido cambiar mi modo de pensar, que lo entendiera puesto que simplemente lo que había hecho semanas antes era intolerante y aniquilante de sentimientos de afecto y/o cariño que pude en algún momento tener hacia ella. Se desperto preguntando con quien hablaba, y yo diciendole que con ella, y que no habia escuchado nada, me comentó obviamente, Eso me tiene sin el menor cuidado, imputé. No es necesario escuchar de mi boca esas palabras, pues las palabras del corazon se hacen un nudo en la garganta y solo se pueden leer en los ojos, lee de una vez, que me tengo q ir, le dije con mis ojos.

Y ella entendió.

Prendió el carro, salimos de la casa despertando a los perros de los vecinos y camino a casa lagrimeaba, intentaba no hacerlo pero no podía controlarlo. Sugerí que yo debía manejar, y felizmente llevé mi billetera porque en ese presiso momento me bajó del carro con su mirada que entendí claramente pues su corazón tambien estaba dolido y su garganta asi como la de la otra niña estaba anudada. A esa hora tuve q esperar por buen tiempo el bus que me deje cerca de mi casa. Aún en silencio, mi unica manera de comunicación era alzar el brazo y enseñar mi carné universitario. Llegué a mi casa luego de 30 min y el bus repleto. En mi casa, en mi cama, en mi celular había un mensaje, Llegué bien. Y dormí bien. Está bien, cuando la volveré a ver, cuando terminaré el libro.

...escribiré después...

Cuidece.

Para Claudia, por preguntar.